Ayer, la parroquia de la Real y Antigua se puso en marcha hacia la histórica villa de Lerma para disfrutar de una jornada de convivencia inolvidable.
Comenzamos nuestro recorrido en su preciosa colegiata, paseando por sus calles y descubriendo sus secretos, como el famoso pasadizo del duque, que unía el palacio (hoy parador nacional) con la colegiata.
Por la tarde, nos trasladamos a la ermita de Manciles. Tras celebrar la Eucaristía, compartimos una animada comida y una velada llena de juegos, cartas y enriquecedoras tertulias al aire libre. Sin duda, fue un día cálido, marcado por la unión y el crecimiento en nuestra comunidad.